La exitosa Guerra Mundial Zeta

La exitosa película Guerra Mundial Zeta, estrenada en 2013, dirigida por Marc Forster y protagonizada por Brad Pitt y Mirelle Enos como todos ya saben, una historia de ciencia ficción de zombis contra humanos luchando a lo largo de todo el mundo – una pandemia de la enfermedad de volverse zombi sin remedio  – está basada en la novela del mismo nombre, escrita por Max Brooks. Salkedus te invita a visitar el enlace:

https://es.wikipedia.org/wiki/Guerra_mundial_Z_(pel%C3%ADcula)

Ni tan de ficción…

La novela es una serie de crónicas imaginarias hechas a partir de entrevistas a sobrevivientes de la tal guerra en distintos lugares del mundo. En Japón, el Tíbet, EEUU, Israel, Canadá, Cuba, en Corea del Norte…

Si bien presenta una narración plana, huérfana de metáforas y de cualquier tropo artístico, no obstante nos ofrece interesantes pasajes no escasos de lucidez, capaces de sugerirnos alguna consideración comparativa sobre escenas allí descritas y situaciones reales de la historia y la geopolítica universal.

Desde diversos lugares reales

Por ejemplo, hay un buen acercamiento a la enemistad habida hoy entre las dos Coreas, así como una mirada desde Israel a sus enemigos de siempre, el mundo árabe, con no pocos detalles de las correspondientes presiones internacionales al respecto.

Sudáfrica también está presente merced a la entrevista hecha a Xolelwa Azania, personaje ficticio por supuesto pero contando la dramática manera en la cual este país resolvió la situación del ataque permanente de los funestos zombis y de la llegada del llamado Gran Pánico, situación eje de todas las entrevistas de las que consta la novela.

Matar sentimientos para salvarnos

El personaje entrevistado habla sobre Paul Redeker, extraño personaje, militar radical muy maltusiano, creador del Plan Naranja Ochenta y Cuatro, para salvar a su país. Su filosofía estaba en considerar las emociones como la falla fundamental de la humanidad: “Redeker creía, escribe el autor de la novela, que tanto el amor como el odio eran irrelevantes”.

Por otra parte, leyendo o releyéndola, Salkedus no pudo evitar recordar la actual pandemia del Covid19, tal vez por la rápida expansión del mal. O por lo del Paciente Cero, es decir, el primer sujeto contagiado… En el caso de la novela comentada, se trata de un niño chino… Otra vez China, vale.

Además, lo de Zeta, en el nombre de la guerra mundial de la novela, pudiera ligarse a la idea de última guerra, siendo zeta la ultima letra en alfabetos de las lenguas occidentales. Con la otra pandemia, la muy real del Coronavirus, esperemos que no. Pero como no dejan de soplar vientos raros… Al respecto visiten otra entrega nuestra muy a propósito, en:

https://salkedus.com/el-cambio-mundial-ya-esta-con-nosotros/

Citemos de nuevo palabras de Max Brooks desde Salkedus, para levantarnos el deseo de tomar el libro – o bajarlo desde la ubicua WEB – y enterarnos al detalle de cómo la humanidad estuvo a punto de desaparecer bajo mordiscos y tarascadas de aquella plaga:

Salvar a algunos para salvar a todos

“Redeker creía que el tratar de salvar a todo el mundo llevaría los recursos del gobierno hasta su punto de quiebre, y eso condenaría a toda la población. Lo comparó con unos sobrevivientes de un naufragio que hacen volcar un bote salvavidas porque no hay espacio suficiente para todos. Redeker ya había calculado quiénes debían “subir a bordo.” Consideró niveles de ingreso, CI, fertilidad, y toda una lista de “cualidades deseables,” incluyendo la ubicación del sujeto respecto a una posible zona de crisis. “La primera víctima del conflicto deben ser nuestros propios sentimientos,” fue la última frase de su propuesta, “porque su supervivencia será la causa de nuestra destrucción.”

El Naranja Ochenta y Cuatro era un plan brillante. Era claro, lógico, eficiente, y convirtió a Paul Redeker en uno de los hombres más odiados de Sudáfrica. Sus principales enemigos fueron algunos de los afrikáners más radicales, los ideólogos raciales y los extremistas religiosos. Después, tras la caída del apartheid, su nombre comenzó a circular entre la población en general. Por supuesto, fue invitado a asistir a los encuentros de “Verdad y Reconciliación,” y por supuesto rechazó las invitaciones. “No voy a fingir que tengo un corazón sólo para salvar mi pellejo,” declaró él públicamente, añadiendo, “Sin importar lo que haga, estoy seguro de que ellos vendrán a buscarme.”

De la edición PDF disponible en la WEB, pp. 77-78.

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