Cuento de Borges, Funes, el Memorioso, sobre un hombre que recordaba, sin poder olvidar ni los detalles de la vida...
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Todos los nombres me suenan a Saramago
“Las aulas se sucedían unas a otras a lo largo de los pasillos que daban la vuelta al colegio, se respiraba por todas partes el olor de la tiza, casi tan antiguo como el de los cuerpos, hay quien dice que Dios antes de amasar el barro con que después fabricó al hombre y la mujer, comenzó dibujándolos con una tiza en la superficie de la primera noche, de ahí nos vino la única certeza que tenemos, la de que fuimos, somos y seremos polvo, y que en una noche tan profunda como aquélla nos perderemos.” Un dios creando Complacencia imaginando a un dios, o a Dios, haciendo de enseñante,…
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La existencia es un fluir fugaz de instantes…
La realidad como lo percibido de instante en instante y no como lo que existe estático. La realidad como lo que mora en mí. La realidad como una sonata de recuerdos yendo y viniendo, responsables de todo cambio y no dejando de la vida sino un sabor de destellos mentales entrecruzándose hasta el infinito. La existencia es un fluir fugaz de instantes… Marcel Proust, (1871-1922) el escritor, tal vez sin pretender el más mínimo vínculo con la postura filosófica llamada fenomenología, nos presenta en medio de su tinta poética, su perspectiva, en virtud de la cual la existencia es un fluir fugaz de instantes que solo llega a estabilizarse en…
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Por el cielo de las margaritas ando
Constantes en el sentimiento de García Lorca veremos a la luna y a sus estrellas; al acero granadino y al yunque que lo urde. A los olivos, como frutos de dolor desde el fondo hórrido y tacaño de la guerra civil española. Sus anhelos, que lo llevaron a cantar aquello de: «por el cielo de las margaritas ando». Desde los versos de Federico García Lorca veremos siempre en flor o latentes, sus desamores en sangre, sus toreros en sangre, sus amantes en lágrimas. Pero también las almenas de Granada y sus luces cerrando el día. De García Lorca, sus miradas moras inescrutables, sus caballos de viento indetenible y sus espadas…
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Hoy no es sábado. Pero leo a Sábato
Lo conocimos mediante sus tres únicas novelas escritas: El Túnel, Sobre Héroes y Tumbas y Abaddón el Exterminador. Pero también entregó su pluma ensayos como: Antes del Fin, algunas de cuyas líneas tuve el placer de ofrecerles el pasado diez de mayo. También Hombres y Engranajes y una que tengo en la mano y de la cual he subido hoy un fragmento irreprochable: La Resistencia, donde nos habló – ¿quién?, Sábato, Ernesto Sábato, el escritor argentino – y nos hablará hasta siempre, de la vida y de cómo resistir, resistir, a las legiones de falsos ídolos ante quienes nos prosternamos hoy. Ya Sábato nos había hablado en su tercera novela,…
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Condenados…
Condenados a la paranoia, condenados a ser perseguidos por sus propios hermanos de sangre, de profesión, de gremio. La misma gente a la cual sirvieron (creyeron servir) por mucho tiempo levanta su mano a cada instante. A los dictadores les llega el vuelto, la vuelta; el bumerang se devuelve y aunque siembren su terreno de agentes de inteligencia, de ojos veedores, de oídos oyentes, de sapos y culebras, ineluctable será les llegue su sábado, como dice el dicho. Así ha sucedido en horas oscuras de América, cuando la historia, la crónica, el reportaje y los ensayos sesudos lo han de decir. Porque ha sucedido. Y por supuesto, también lo cantan…
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Veo el otoño, pero no veo al patriarca…
Y siguiendo en esta extraña y a la vez muy propia honda que llevamos, con las dictaduras en América Latina, hoy hemos de hablar de El Otoño del Patriarca, novela, novelísima escrita por García Márquez, el escritor colombiano tal vez más importante en todos los tiempos, publicada por vez primera en 1975. Una de las grandes del llamado boom latinoamericano o explosión de fama y calidad que en todo el mundo tuvo la novela latinoamericana por allá por los años setenta. Pero también una de las cuatro o cinco novelas expresamente escritas para crear y recrear el incomprensible y oscuro fenómeno de las dictaduras en el subcontinente. Sucedió que por…
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Así son las cosas entre jala mecates
Manuel Estrada Cabrera, el Señor Presidente. Acerca de él y de su gobierno dictatorial en Guatemala, ejercido entre 1898 y 1920, se desarrolla la trama de esta novela que vuela a tiempos de oprobio bajo la pluma de Miguel Ángel Asturias y con el título de: El Señor Presidente, escrita lenta y largamente entre el año del fin de aquella dictadura y 1933, cuando fuera publicada por vez primera. Se inscribe el libro dentro de la onda latinoamericana de la llamada “novela de la dictadura”, acompañando a otras obras tan apasionantes y certeras como ésta, en su forma de asumir hechos históricos incontrovertibles desde la mediación de la literatura. Destaca…
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Fuerzas Demoníacas
Antes del fin, de este fin, parafraseando a Sábato. Me refiero al fin o término de algo, en este caso el fin de algún régimen político que sin escrúpulos prefiere sangre que votos y urde una orgía de inhumanidad sobre sus ciudadanos, aun incluso sobre sus más acérrimos partidarios. Mantener la esperanza de un lugar mejor; o menos malo, uno siempre busca o desea el mal menor, en medio de la perplejidad de saber y temer un enorme y contundente parecido al pasado de otros países… Decía parafrasear a Ernesto Sábato, argentino de todo un siglo, escritor nacido en la ciudad de Rojas, en la provincia de Buenos Aires el…
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Saramago, de las letras mágicas nos contó…
José Saramago (1922-2010), ver: Todos los nombres me suenan a Saramago escritor portugués a quien debemos reconocer su capacidad de sorprendernos, de su imaginación y de sus letras mágicas nos contó una vez, no ahora sino en 1986, fecha de la primera publicación de esta novela portentosa e infinita llamada La Balsa de Piedra, que un día, un mal día, una parte del continente europeo, una parte física y tangible, se desprendió del resto de la masa continental, ¡zambomba! Y así desprendida vagó flotante por los mares… Una balsa perdida como un país En el comienzo de este gran relato, del cual desde Salkedus citamos una pequeña parte, como…