Dejamos el bolso del pasado...
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Diarios mandarina más que un viaje

Sí, Diarios mandarina es más que un viaje. O es un viaje, un viaje más allá del desplazamiento espacial que (casi) todo viaje implica. Es lo que hizo Osjanny Montero González. Y nos lo plasmó en su libro de relatos llamado Diarios mandarina, publicado en Buenos Aires en 2019 y por la Editorial Autores de Argentina. La gente de Salkedus acompañó su viaje página a página. Y créannos, no se limita a un diario d viajes.

Viajar es cambiar, y ella lo demuestra. Otros también… Así puede verse en Saramago en otra entrada nuestra respecto al tema de viajes y cambio: https://salkedus.com/cambiar-las-cosas-no-es-facil/

O sí que lo es, pero desde fuera y desde dentro. Ella va, pero no se queda en las descripciones de los pintorescos pueblos que conoce, sino que los abre para ella, buscando sus intimidades que de otro modo no se descubrirían. ¿Y cómo lo hace? Pues evitando la ruta impuesta por las agencias turísticas, yéndose por su cuenta y gusto por caminos solitarios o menos comerciales. Por eso decimos: a veces no sabemos si sea propiamente un diario.

Estando fuera y estando dentro

Se iniciaron sus viajes fuera de Venezuela, en el año 2011. No tenía proyecto de escribir, presumimos nosotros. Pero como viajera profunda y buscadora, fue adentrándose en sí, en ella, para no dejar ningún pueblo atrás y quedárselos todos. Guardarlos en su espíritu creciente y por supuesto en Mandarina, su mochila (bolso de espalda, morral) de viaje. Y nació su escrito.

Para subrayar lo de afuera y adentro no podemos tener otra cosa que a la propia autora con sus palabras. Apenas comenzando su relato entrega que:

“Porque, quizá, en el buen juicio descanse el aburrimiento; porque por seguir mi sentido común he terminado muchas veces en soledad y porque en la locura extraordinaria de no saber a dónde ir ni qué tener, he encontrado cierta magia, esa chispa llamada espontaneidad a la que a veces también detesto, pero que tú, Argentina, bien supiste inyectarme.”

Destacamos también desde nuestro blog, sería imperdonable no hacerlo, lo que consideramos el clímax o centro de la historia: Argentina, el país, es asumido por Montero no como tal, sino como una persona a quien trató y con quien comió, durmió, despertó, y a quien indagó en forma directa desde muchos ángulos. Eso hizo Os, sí, Os, la apócope de Osjanny, el nombre de la viajera. ¿Viajante?

Argentina es una persona

“No sé cómo escribir para ti, Argentina. El saber que en tu espacio geográfico construí un pequeño mundo para vivir y para tener un hogar alejado de cualquier vínculo familiar, me hizo quererte y odiarte al mismo tiempo. Me acostumbré a vos, a tus calles iluminadas, a tu ropa de estación y a las puteadas de los porteños a cualquier hora del reloj. Sin querer me sumergiste en tus rutinas de empanadas, pizzas y helados, a los perros paseando por el parque (…) Nunca pude pronunciar el metafórico “boludo” y mucho menos unirme a ese desenfadado y violento pelotudo…”

Las citas son de la edición mencionada

Ella llama entonces al país, su faro libertario, “…del que pude extraer la independencia, la soltura y hasta la insensatez para hacer las cosas.”

¿Con lo desconocido? Claro, con lo desconocido. Lo desconocido de sí misma. Eso no tiene otro significado sino el de atreverse. Atreverse a vaciar a Mandarina de todo el lastre. Es una metáfora, claro está. Mandarina, como metáfora de la propia Os. Por supuesto, diarios mandarina más que un viaje

Y un viaje (pero auténtico y sin guía) es un cambio en lo profundo. Si no, hagan clic en: https://michelleuz.com/viajar-cambiara-tu-vida-de-alan-estrada-lecciones-que-aprendi/

Cerramos la entrega con lo que dijo la autora una vez, en su cuenta de Instagram: “Escribo todos los días con la cabeza y con la mano. Terminé un libro de viajes y no sé qué hacer con él…” Nosotros respaldamos tal aseveración: es que después de un viaje de esa naturaleza, no es difícil no saber qué hacer con lo cotidiano.

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